miércoles, 30 de septiembre de 2009

Rajoy y la mala política

Mariano Rajoy ha aceptado por fin enfrentarse a los hechos y pide al Partido Popular de Valencia que investigue sus cuentas. La evidencia se puede disimular y envolver en dardos contra el adversario. Pero lo primero que hay que aclarar son los hechos.

Responder con concentraciones masivas a favor del partido, con encuestas favorables, con la incierta deriva de las medidas anticrisis de Rodríguez Zapatero, no hacen desaparecer la realidad. Puede ser estratégicamente acertado acusar al juez Garzón que descubrió las artimañas del PP en Madrid, Valencia y posiblemente Galicia en el caso Gürtel.

Entra dentro del estilo de hacer mala política el acusar sin pruebas al ministro Rubalcaba y a sus policías de haber filtrado la información a los medios supuestamente amigos, pero la realidad no se borra. Si Rajoy hubiera empezado por admitir la necesidad de una investigación, aunque fuera sobre cuatro trajes y unos cuantos bolsos, no tendría ahora que aceptar que es preciso investigar las cuentas del partido.

El fin justifica los medios, es la sentencia que Maquiavelo nunca pronunció, pero que se deduce tras leer El Príncipe. Cuando en un sistema democrático se introduce este concepto sin ser denunciado y aireado, los más perjudicados siempre son los más débiles. Los hechos hablan aunque sea desde su silencio. Las palabras para olvidarlos o encubrirlos no los sepultan. El fin no justifica los medios.