jueves, 1 de octubre de 2009

LA LITURGIA POLÍTICA

Siempre me ha intrigado la liturgia política. Si uno oye al PP, dan ganas de poner el adosado en venta y refugiarse en Andorra: estos presupuestos son el último desastre de la España que se derrumba tras romperse. Fábrica de más paro y más crisis, dicen los dirigentes populares en todas sus declaraciones. Torpes, mentirosos e increíbles, califica Rajoy. "Una desgracia para los españoles", remata Soraya. El diccionario no contiene palabras bastantes para definir el escenario de hecatombe que Zapatero acaba de diseñar y Salgado de confeccionar. Si yo fuese Rajoy y de verdad pensara así, por patriotismo pondría a sonar las campanas de la nación al grito de "¡Salvemos a España de Zapatero!". En el fondo, es lo que quieren decir. Los presupuestos son un instrumento.

Y por último, las ceremonias de apareamiento. Duran Lleida es lógico: siempre dijo que no respaldaría nada que supusiera aumento de impuestos, y en esas está. Llamazares es consecuente: si no consigue ni el impuesto ecológico, para qué regalar el sí. Pero, a partir de ahí me vuelvo a perder. Entendería que Joan Ridao pusiera como condición algo que tuviera que ver con las cuentas del Estado por exceso, defecto, o insuficiencia hacia Catalunya. Hasta entendería que pidiera una partida para consultas sobre la independencia. Pero, con los debidos respetos, ¿tiene mucho que ver la gestión del aeropuerto con los presupuestos? (Entre paréntesis, no se alarmen, que Zapatero cederá). Y los vascos. A ellos les dan igual los impuestos y los gastos; pero, claro, ¿cómo van a dejar pasar la oportunidad de conseguir el blindaje de su concierto? No les basta con tenerlo, tienen que blindarlo. Y meten esa condición entre pensionistas, parados y gastos de educación. Y también lo conseguirán, supongo. No digo más. Sólo concluyo: como el debate sobre la economía del país siga así,si el PP y la corrupción sin dimisiones continue, Zapatero subirá en intención de voto.Es seguro
que no es el peor.

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